VHS Camcorder: Es 1988 en tu iPhone
Por Alex Barredo el 20 de agosto de 2015, 17:10

VHS Camcorder
VHS Camcorder es una nueva aplicación de pago para iPhone y iPad que permite dar un toque de finales de los ochenta a tus vídeos.

Era 1988, y la Handycam de Sony te permitía grabar vídeos de tus vacaciones siempre que estuvieras dispuesto a portear varios kilogramos de equipación en la playa, la montaña o una ciudad de turisteo. Costaban una barbaridad, más que un iPhone de gama alta hoy en día, y la calidad era la que era. Aun así, un gran avance sobre los modelos de inicios de los 80.

Pasaron los años y se fueron haciendo más pequeñas, baratas, hasta que fueron sustituidas primero por cámaras de mano versátiles, y luego por nuestros smartphones.

A pesar de que hay otras aplicaciones similares, VHS Camcorder ha conseguido crear una muy buena experiencia. Puedes elegir la fecha a mostrar en la grabación, u ocultarla, seleccionar modo de blanco y negro, o incluso grabar en glorioso formato 4:3.

VHS Camcorder

Además del vídeo, VHS Camcorder también añade efectos al audio para dar ese toque de vídeo de boda de 1990.

13/08/2015

La increíble historia de la mujer que grabó 35 años de TV en 144.000 cintas de VHS

VHS Cassettes

Hay a quien le da por guardar recortes de prensa, otros son incapaces de deshacerse de los suplementos dominicales por “si un día tengo un rato para leerlos”, pero el caso de Marion Stokes supera cualquier otra plusmarca del síndrome de Diógenes informativo. Esta frágil mujer, que fue bibliotecaria antes que productora de televisión, grabó pacientemente todos los informativos que recibía en su casa de Boston entre 1977 y 2012 hasta sumar 144.000 cintas de vídeo VHS con casi un millón de horas de noticias, desde la guerra de Irán-Irak hasta el huracán Katrina.

Marion Stokes murió en 2012 de una enfermedad pulmonar a los 86 años. Su increíble y desmesurada colección de cintas de vídeo ha sido donada a Archive.org, una fundación que lleva desde principios del presente milenio digitalizando todo el material informativo que se tope con el objetivo –un tanto quijotesco- de crear una gigantesca hemeroteca multimedia abierta al público. La institución se enfrenta ahora a la pesadilla logística de digitalizar la colección de VHS heredadas, que ocupa varios contenedores.

¿Cómo y por qué pudo Stokes acumular y financiar semejante proyecto para inmortalizar lo que aparecía en la pantalla de su TV? La respuesta la formula Sarah Kessler en un estupendo artículo en Fast Company: la mujer empezó a grabar los programas con su primer vídeo en 1977 y, poco a poco, su afición se convirtió en una obsesión, trabajando 24 horas al día para grabar todo lo que emitieran las cadenas nacionales de EEUU, con hasta 8 televisores y sus correspondientes magnetoscopios grabando a todas horas.

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Semejante pasión acumulativa obligaba a Stokes –quien, para más inri, sólo tenía una mano- a salir de casa lo justito, no más allá de las seis horas que duraba cada cinta de cinta, para poder estar presente a la hora de poner a grabar otra tanda. Para no perder ni un minuto llegó a aleccionar a un familiar suyo, Frank, para que hiciera lo propio en su ausencia. Lo más curioso del caso es que la antigua bibliotecaria nunca abandonó el vetusto formato de Sony  JVC, aun incluso cuando durante su último lustro ya eran populares los receptores con disco duro tipo TiVo. Cuestión de hábitos.

Huelga decir que el archivo acumulado por la mujer tiene un valor documental incalculable. “Algunas emisiones locales se han perdido para siempre –se lamenta Roger Macdonald– uno de los documentalistas del proyecto Archive.org- pero, quién sabe, igual hay por ahí un puñado de Marion Stokeses con una pasión similar”.

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Archive.org va a ser la fundación beneficiaria de la estrafalaria herencia de Marion. El otro candidato, elarchivo de noticias de TV Vanderbilt renunció al encargo al conocer la magnitud de la colección y el coste asociado a su digitalización, el proceso contrario al que la mujer dedicó 35 años de su vida. Al contrario que Archive, Vanderbilt es una empresa de clipping que subsiste de vender el acceso a su base de datos a otras televisiones, agencias de noticias y otras empresas. Tan sólo el traslado de las 144.000 cintas desde Filadelfia, la última ciudad donde residió la coleccionista hasta el cuartel general de la fundación en California va a costar 12.000 dólares.

Una vez allí, pondrán a una persona a reproducir una por una las 144.000 cintas y convertirlas a digital, a la espera de extraer algo de sabiduría de tantas toneladas de información banal.

Además de las cintas de vídeo, la buena de Marion Stokes había acumulado medio siglo de periódicos y 192 ordenadores Macintosh. Para almacenar tal cantidad de corotos, la abuela había ocupado ocho apartamentos de su –por suerte- boyante y paciente familia.

12/08/2015

Su vida útil en el circuito comercial fue más bien efímera en términos históricos, lo que sin embargo le alcanzó para calar hondo en la memoria de muchos. En poco más de dos décadas –de fines de los 70 a los primeros años del nuevo milenio– el VHS (Video Home System) introdujo por primera vez de manera masiva el cine en los hogares y luego se desvaneció de a poco, desplazado por otros formatos con mayor calidad de imagen y sonido. Pero nunca llegó a desaparecer del todo. Y ahora está volviendo, en un fenómeno que conjuga nostalgia con cinefília y se hace notar en Argentina.

A diferencia del vinilo, que tiene argumentos para pelear por la supremacía en cuanto a calidad de audio, el VHS fue ampliamente superado por el DVD y el Blu-ray. Pero todo vuelve. En Facebook hay decenas de grupos que reúnen a coleccionistas de todo el mundo sedientos por exhibir imágenes de sus repisas repletas de coloridas rarezas de otra época, rectángulos plásticos de 19 centímetros de largo por 10 de ancho y unos 200 gramos de peso que atesoran una cinta magnética enrollada en su interior.

“La vuelta del VHS como objeto coleccionable, incluso después de que dejó de producirse de forma masiva, se debe sobre todo al factor nostálgico”, opina Cristian Sema, coleccionista e investigador del fenómeno del video. “Pero además muchas películas nunca se editaron en DVD o no se consiguen con subtítulos o doblaje en español en Internet”, agrega. Su página de Internet (www.rarovhs.com.ar), un sitio de referencia para coleccionistas locales, es un viaje sin escalas al pasado, donde conviven héroes de acción olvidados con las más extrañas películas de terror o productos de explotación de muy diversa procedencia.

No sólo la nostalgia alimenta el resurgimiento: el videocasete también mira hacia el futuro. La editora de video SRN, especializada en cine de género nacional, lanzó en septiembre de 2013 una edición limitada de 52 VHS de la película Diablo (2011), dirigida por Nicanor Loreti y protagonizada por Juan Palomino. “Cada caja fue cortada, plegada, armada, pegada y numerada a mano, al igual que las etiquetas autoadhesivas del casete. Además trae un booklet con información y una postal”, cuentan Alejo Rébora y Daniela Giménez, de SRN. “Es en gran medida un homenaje al cine de los 70, y como Loreti es un entusiasta de la estética de la época, la propuesta de editar en VHS lo convenció de inmediato. Además, habiéndose convertido tan rápidamente en una película de culto, ¿qué mejor que editarla en un formato de culto?”.

La de Diablo fue –según la publicación especializada Lunchmeat– la primera edición profesional en VHS realizada fuera de Estados Unidos desde que el soporte salió del mercado, y aún quedan un par de casetes, que se consiguen a 90 pesos.

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